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Qué hacer en Fuerteventura en cuatro días
Fuerteventura
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Existe en una isla en medio del Atlántico, con solo 1.600 km² de tierra en el continente. Este es Fuerteventura, un lugar que tiene más que todo el sol, las Playas de Arena Blanca; es un paisaje de volcanes lunares, pueblos coloniales y ahorro de energía .

Muchos cometen el error de quedarse solo con las dunas del norte o las playas del sur, perdiéndose la esencia del interior y los rincones más secretos que hacen única a esta Reserva de la Biosfera.

Hoy te traemos una guía de cuatro días. El equipo de HD Lobos Natura ha querido diseñar un itinerario optimizado para que no pierdas tiempo en desplazamientos innecesarios. Además, descubre qué hacer en Fuerteventura para vivir una experiencia 360º: desde el relax más absoluto hasta la aventura volcánica.

Planificación básica: cómo moverte y dónde alojarte en Fuerteventura

Antes de lanzarte a una aventura que te dejará un recuerdo inolvidable, hay dos pilares que determinarán tu viaje.

  1. Coche de alquiler: Fuerteventura es la isla más extensa del archipiélago. El transporte público, aunque es eficiente y puntual, no llega a los rincones más mágicos, como Cofete o los miradores de Betancuria. Alquilar un coche se convierte casi en una obligación. Consejo de experto: aunque un turismo convencional llega con cuidado, un SUV te dará la tranquilidad necesaria en las pistas de tierra.
  2. ¿Dónde alojarse?: la isla cuenta con amplia oferta de alojamientos. Sin lugar a dudas, la mejor zona para establecer el campo base en el norte, en Corralejo, y alojarte en un hotel para familias en Fuerteventura con todas las comodidades necesarias. 

Día 1: el norte salvaje y una joya escondida

La mejor forma de descubrir la isla es empezar por el norte. La mejor carta de presentación es su geología africana y el espíritu canario se fusionan en una perfecta simbiosis para dejarte sin palabras.

El Parque Natural de las Dunas de Corralejo

La joya natural de Fuerteventura. No son meros montículos de arena, son un verdadero ecosistema vivo de más de 2.600 hectáreas. Estas dunas son de origen orgánico, formadas por la pulverización de miles de años de conchas de moluscos y organismos marinos.

Si quieres vivir una auténtica experiencia, ve temprano, sobre las 09:00, y verás las huellas de la fauna local (corredores y lagartos) antes de que el viento o la masificación de los turistas las borren. Tampoco puede faltar el paseo hacia el interior, lejos de la FV-1, para capturar la inmensidad sin rastro de civilización, con la silueta de la isla de Lobos al fondo.

La isla de Lobos: un refugio de calma 

isla de lobos, Fuerteventura

Llamada así porque antiguamente estaba habitada por focas monje (leones marinos), este islote es hoy un santuario protegido.

Para llegar debes tomar el ferry en el muelle de Corralejo y en unos 15 minutos aproximadamente estarás allí. Una vez allí descubrirás su mítico “puertito”, una piscina natural de color azul eléctrico rodeada de diminutas construcciones de piedra volcánica. Es el lugar perfecto para hacer fotos, pero también el más frágil.

Para los más aventureros existe una ruta senderista hacia el volcán de La Caldera. Aquí podrás divisar magníficas vistas del estrecho de la Bocaina. Son unos 30 minutos aproximadamente de caminata por un sendero de piedra suelta, por lo que te recomendamos que lleves calzado cerrado y cómodo.

Día 2: el corazón de la isla: tradición y cultura

El segundo día, el itinerario cambia el azul por los tonos ocres y rojizos del interior, donde se gestó la identidad del pueblo majorero.

Betancuria: la primera capital de la isla

municipio Betancuria Fuerteventura

En el interior nace la primera capital de la isla, fundada por Jean de Bethencourt en un valle para protegerla de los ataques piratas. Betancuria es un auténtico oasis verde.

A tu llegada al pueblo, no puedes dejar de visitar la Iglesia de Santa María y contemplar sus techos de artesonado mudéjar, una joya de la arquitectura canaria. 

Otro lugar que no debes perderte es el Museo Arqueológico, fundamental para entender a los majos, los primeros habitantes de la isla que vivían en cuevas y estructuras de piedra circular.

Para que la experiencia sea completa, a escasos 30 minutos, te encontrarás con el charco natural de aguas cristalinas en medio del mar bravo. Aguas Verdes ofrece un remanso de paz, donde darse un baño relajado en esta especie de oasis en medio de un entorno increíble.

Los miradores de Guise, Ayose y Morro Velosa

Nos subimos al coche y dejamos atrás Betancuria para adentrarnos en carreteras serpenteantes, donde te detendrás ante las estatuas de Guise y Ayose, los dos reyes que gobernaban la isla antes de la conquista.

Para llegar desde Betancuria, tienes que tomar la FV-30 y, en tan solo 8 minutos, llegarás al mirador.

Un dato curioso que puedes percibir en tu camino es que Fuerteventura estaba dividida por un muro, del cual actualmente quedan restos, que separaba los reinos de Maxorata y Jandía.

Otro de los miradores que no puedes dejar de visitar es el de Morro Velosa, diseñado por César Manrique. Si está abierto, no dudes en entrar y disfrutar de las mejores vistas del mar de colinas de Fuerteventura mientras disfrutas de un buen café.

Para llegar desde el mirador de Guise y Ayose solo tienes que seguir la FV-30 y en 3 minutos habrás llegado.

Disfruta del queso majorero: denominación de origen

La cabra majorera es un animal resistente y su leche produce uno de los mejores quesos del mundo. Te recomendamos que visites las queserías más famosas de la isla, como la Quesería la Pastora o el Museo del Queso en Antigua. Probarás auténticos manjares como el queso tierno o el curado con pimentón o gofio para sentir el auténtico sabor de la isla.

Día 3: la costa: playas salvajes y kilométricas 

Dejamos a un lado el interior de la isla con sus tradiciones y cultura para pasar a la parte más antigua de le geografía isleña, para terminar en el rincón con más estilo de Fuerteventura.

Ajuy: donde nace el archipiélago

Cuevas de Ajuy en Fuerteventura

Las playas de arena negra de Ajuy son el escenario de las míticas Cuevas de Ajuy. Al llegar, comprobarás su importancia geológica, con un complejo basal y sedimentos oceánicos de la época de los dinosaurios que emergieron antes de que se formara el resto de las islas.

Además, Ajuy es muy famoso por sus restaurantes a pie de playa. No dudes en pedir papas arrugadas con mojo y una ración de pescado del día (te recomendamos que sea a la espalda).

Para llegar a Ajuy desde el norte, debes tomar la FV-1 hasta Puerto del Rosario, donde irás por la FV-20 hasta Tuineje, para conectar con la FV-30 hasta Pájara y, por último, tomar la FV-621 hacia Ajuy.

El Cotillo: surf y atardeceres

El Cotillo ha pasado de ser un modesto puerto pesquero a ser el epicentro del movimiento bohemio, turístico y deportivo de la isla.

La Playa de la Concha es el tesoro más preciado. Es ideal para hacer snorkel; sus aguas son tan calmadas que parece una bañera gigante. Al sur del pueblo se encuentra Piedra Playa, el territorio de los surfistas. Aquí las olas son potentes y el paisaje de acantilados es sobrecogedor.

Para rematar el día, una cena en el Cotillo es obligatoria. El pueblo cuenta con una oferta gastronómica que mezcla lo tradicional con lo moderno. Busca lugares que sirvan productos locales con toques creativos.

Día 4: la Península de Jandía: el fin del mundo

Por último, hemos dejado el sur de Fuerteventura. Un lugar que requiere tiempo. Aquí las distancias son mayores, pero la recompensa es la soledad absoluta.

Playa de Sotavento: el paraíso del viento

playa de Sotavento en Fuerteventura

Es famosa por su laguna de cuatro kilómetros de largo. No se trata de una playa común; es un fenómeno que ocurre según el ciclo lunar y las mareas. Consultar una tabla de mareas para contemplar cómo la laguna se llena de agua cristalina mientras caminas por la arena es una de las mejores cosas que hacer en Fuerteventura.

La travesía hacia Cofete

Cofete no es solo una playa, es una experiencia mística. El camino cuenta con 18 kilómetros de pista sin asfaltar. Verás el cementerio de arena junto a la orilla, uno de los lugares más bellos y melancólicos de toda la isla.

Otro lugar que no puedes perderte es la Casa Winter. Envuelta en mil y una leyendas sobre la Segunda Guerra Mundial, se dice que servía como base de suministros para submarinos alemanes. Sea cierto o no, la construcción en medio de la nada es sencillamente impresionante.

Por último y para poner el broche de oro a estos cuatro días en Fuerteventura y volver a la civilización, Morro Jable es el mejor plan. Pasea por su playa urbana, dominada por su imponente faro, y disfruta de una última cena contemplando la inmensidad del océano Atlántico.

Descubre uno de los parajes naturales más impresionantes de Canarias: Parajes naturales de Canarias: Parque Natural de Jandía.

 

Actividad

Duración estimada

Coste aprox.

Mejor momento

Isla de Lobos

4-5 horas

15€ - 20€

Mañana

Dunas de Corralejo

1-2 horas

Gratis

Amanecer

Cuevas de Ajuy

1.5 horas

Gratis

Atardecer

Cofete

5-6 horas

Gasolina

Todo el día

¿Por qué Fuerteventura se queda en el corazón?

Planificar qué hacer en Fuerteventura en cuatro días parece un reto, pero, como has visto, la isla se deja querer si sigues una ruta lógica. Hemos pasado de la suavidad de las dunas del norte a la dureza geológica de Ajuy, terminando en la inmensidad de Cofete.

Fuerteventura no es solo un destino de sol y playa, es el lugar donde el tiempo se detiene, el viento limpia las preocupaciones y cada atardecer es un espectáculo diferente.


Hecho